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Altibajos de Hillary Clinton en la recta final

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La salud física y mental son los aspectos con más alto escudriñamiento en la vida de un político de alto perfil y éste se multiplica cuando, como candidato, se va llegando a la recta final de una de las más agotadoras campañas políticas. El caso de la salud de Hillary Clinton prendió las alarmas, cuando en una de las conmemoraciones más sensibles de la historia reciente de los EUA, el ataque a las Torres Gemelas del 11S. La candidata dejó la ceremonia apresuradamente, con un visible, aunque breve tambaleo, para reaparecer posteriormente con un semblante más relajado. Pero quedó en el ambiente, si la alergia, tos y la neumonía fueron de más trascendencia de la que se conoce; aunque el certificado médico hecho circular minimiza estas percepciones. Los antecedentes médicos durante el ejercicio de los diferentes cargos públicos que ha ocupado, no registran situaciones preocupantes.

Independiente de los efectos físicos de las afecciones de la Sra. Clinton, están y con mucho peso, los costos y efectos políticos. Aparecer de repente en posiciones sensibles, casi vulnerables, crea desconcierto en el votante, aumenta las dudas y quienes la rechazan tienen más elementos para justificarse y encriptarse en esa posición. Aun es temprano para apreciar el alcance de este repentino episodio, pero los republicanos tienen ya una nueva línea de ataque. A su favor, Trump no ha divulgado mayores datos sobre su propia salud; si estos ya hubiesen sido publicados con signos receptivos positivos, el efecto sobre la campaña de Clinton a estas alturas sería la de caos.

Aparte de su salud, los comentarios en forma directa que formuló hacia la “mitad de los partidarios del candidato Trump”, refiriéndose a ellos como una “cesta de personas deplorables”, por su conducta racista y homófona, es quizás, uno de los errores de peso que ha cometido la Sra. Clinton. Su relevancia en la campaña, está en los efectos en lo interno del partido republicano, aun de mala gana, se creó de inmediato, un manto de unidad y solidaridad alrededor de Trump. Sin merecerlo o sin buscarlo, la ayuda para la consolidación interna al candidato republicano llegó de su oponente demócrata. De inmediato, hubo disculpas por los términos “extremadamente generalizados” de la Sra, Clinton, pero el error ya estaba cometido.

Pareciera que los golpes a la Sra. Clinton vienen en serie; ahora una de las encuestas (CNN/ORC) le da un giro, la desplaza del primer lugar, aunque el promedio que registra Real Clear Politics de todas las encuestas en la unión, siguen favoreciendo a la dama, pero este resultado sirve para darle un aviso alto, fuerte y claro.

La situación de Clinton es apremiante: 1) Por su enfermedad, cancela giras proselitistas por California, estado clave para la campaña. 2) Es de prever que la oposición manejará esta situación proyectándola en sus efectos extremos. 3) Cae al segundo lugar en una de las encuestas, 4) Es obligada a disculparse por sus comentarios a “la mitad” de los partidarios a Trump. 5) El caso de los correos electrónicos es un problema que viene arrastrando y no hay forma de evadirlo, cada semana surge, por lo menos, un comentario de alto impacto al respecto. En ese mar de dudas y lagunas, enfrentará el primer debate el 26 de septiembre, no en las mejores condiciones físicas, pero urgida de, por lo menos, lograr borrar el desconcierto político de su partido y el propio. Como mencioné en el anterior artículo, este debate es clave para ambas figuras y podría hasta marcar un cambio en la dirección de la campaña.