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Aprender a decir “No sé”

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“Ninguna persona nace sabiendo”, dice un dicho que me repetía mi abuela cuando le preguntaba algo y le decía que no sabía. Ella diligentemente, creo que porque era pequeño de edad, se tomaba el tiempo y con la paciencia del caso me explicaba hasta que yo medianamente entendiera el concepto de lo que estábamos conversando. Pero después con el correr de la vida y conforme crecí cuando yo preguntaba algo, me respondía: “ya estas grande para saber eso”.

Luego, al colegio y las universidades vamos a estudiar y aprender  para poder desenvolvernos en la vida. Investigaciones  en los estudiantes han demostrado que de todo lo que estudiamos y leemos solo el 30% lo retenemos  por diferentes razones: por que es lo que nos interesa o porque es lo que somos capaces de entender o asimilar. Por lo tanto es imposible saberlo todo.

Pero en la actualidad parece que todo los sabemos, porque  con toda la tecnología que nos rodea y la información que tenemos al alcance en los medios de comunicación, se asume que siempre deberíamos de conocerlo todo.

Con esta forma de  pensar, se nos exige en el trabajo y en nuestro ambiente de amigos, estar conectados y saber de todo, y nos cuesta decir “no sé” cuando nos preguntan algo que desconocemos. Generalmente este miedo a quedar como ignorante ante el jefe, nuestra familia y nuestros amigos, nos hace decir “algo” para quedar bien, ser aceptados y  ser “cool”.

Particularmente en este tema, los guatemaltecos tenemos un modismo muy tradicional que encierra un todo, a la vez una nada y es una excusa para decir “no se” y es  “Saber….!”.

Esta palabra nos deja bien parados porque declaramos que no sabemos, pero también nos quita la culpa de no saber, a la misma vez que pone una barrera de inmediato de “no me preguntes más”.

Si ante una situación, que no es de mi dominio, digo “no sé” y me declaro aprendiz,  estaré aceptando mi ignorancia al respecto, pero que estoy en la búsqueda del conocimiento.

Suena  más sincero y genera una nueva realidad donde nos sentiremos más libres y listos para el aprendizaje y a decirnos a nosotros mismos: ¡aprenderé!  E iniciar un proceso de transformación personal.

Al declararte aprendiz de algún tipo de conocimiento y de nosotros mismos genera humildad y abre nuestro ser para nuevas experiencias y sensaciones que nos  harán sentir mejor con el ser que somos. La gente nos observa  como una persona sincera y despertamos en ellas emociones y sentimientos de ayuda hacia nosotros, que no es compasión ni lástima, sino que nos hace ver como el ser humano que somos   y que tenemos las mismas fortalezas y debilidades que todas las personas.

Cuando me declaro o aprendiz, dejo de luchar contra mí mismo y como estoy aprendiendo de todos dejo de tener  miedo de pedir ayuda y que me ayuden, porque cada vez que aprendo más soy un regalo para otros y tengo una vida buena.