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Carreteras, una vergüenza nacional…

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La semana pasada, en un matutino, apareció el artículo con este título, del periodista Gonzálo Marroquín, en el que hace ver que nada justifica que después de 16 meses no ha habido reparación en las carreteras del país. He escrito hasta la saciedad sobre este tema, incluso advertí a los “funcionarios” que el invierno estaba por entrar.

Marroquín dice que miles de guatemaltecos viajaron durante la Semana Santa, y que desde entonces, los comentarios sobre el descalabro total de la red vial fueron motivo de conversación.

No hay necesidad de salir muy lejos para darse cuenta de la situación, y es hasta ahora, que la lluvia ya entró con toda su potencia, que han empezado a hacer el bacheo y medio cerrar los hoyos, pues no se necesita ser experto para darse cuenta que es solo para “tapar el ojo al macho”.

Cuando hablo de los alcaldes, es a todos en general, pero ahora me dirijo en especial al de la Ciudad de Guatemala, –que dice ser el mejor alcalde– y a los de Santa Catarina Pinula, San José Pinula, Fraijanes, Villa Nueva y Villa Canales, que son los lugares por donde más me muevo. Si han sido incapaces de mantener bien las calles, les pregunto, ¿qué es lo que hacen? ¿A qué se dedican? Pues no solo las calles están en mal estado, sino también los alcantarillados, porque las inundaciones que ocasionan las lluvias, se deben a la falta de mantenimiento de los colectores; encima, la gente mal educada no aprende que no hay que tirar basura a las calles o carreteras.

El Ministro de Comunicaciones, Aldo García, autorizó que en la entrada a un supermercado Paiz en la carretera a San José Pinula, se instale un semáforo y muros para que no haya problema para los que se dirigen a dicho comercio. ¿Hasta dónde llega la mediocridad de nuestros “funcionarios”, que están al servicio de las empresas?

Desafortunadamente, la interpelación que promovió el diputado Álvaro Velásquez no ha tenido eco en el Congreso, pues ese señor y los alcaldes mediocres deben tener la dignidad de renunciar, antes que el pueblo los saque a patadas.