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Cerrando círculos y puertas, terminando etapas

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En nuestra vida suceden algunos hechos que por alguna razón o circunstancia nos producen cambios, los cuales nos hacen reflexionar ante nosotros mismos y nuestra forma de llevar la vida, y muchas cosas que antes eran transparentes ahora se hacen visibles.

¿Terminó su trabajo? ¿La relación amorosa no funcionó? ¿Se fue de la casa? ¿Se va del país? ¿Se cambia de casa? ¿Se acabó la amistad? ¿Ya no está más el ser querido?

Todas estas situaciones son etapas en la vida, y es sano saber cuándo se acaban y saber desprenderse de ellas, porque si insistimos en permanecer en ellas más del tiempo necesario, se pierde la magia y el sentido de estas etapas. Cuántas veces nos hemos preguntado ¿Qué sucedió? ¿Por qué no funcionó? ¿Qué hice mal?, si pudiera regresar el tiempo qué haría diferente. ¿Si tan solo hubiera hecho o dicho?

Así como nosotros somos seres transitorios en esta vida, todo pasa y debemos a aprender a desprendernos de todo lo que se ha quedado en el pasado. Los hechos que sucedieron, deben dejarse ir, pues no podemos atarnos a recuerdos, lugares, fotografías o a épocas pasadas que nunca volverán. No podemos ser niños toda la vida, ni adolescentes siempre, ni empleados de empresas que no nos necesitan o ya no existen, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

Nosotros no podemos cambiar el pasado, pero con nuestra actitud, sí podemos vivir el presente y  podemos cambiar nuestro futuro. Pero para esto debemos aprender a cerrar círculos y las puertas en las cuales hemos ingresado y ahora nos toca salir. No podemos dejar puertas abiertas, “por si acaso”, porque nunca podremos desprendernos del pasado, ni de las situaciones que vivimos. No podremos disfrutar de nuestro presente porque siempre estaremos viendo para atrás.

¿Regresar? ¿Existe alguna posibilidad de otra oportunidad? ¿Para qué? ¿Qué puedo lograr ahora?

¿No será mejor aclarar, enfrentar o decirlo ahora y cerrar la puerta o el círculo?

Como dice Paulo Coelho en un libro, si usted cierra una puerta o un círculo, no lo haga por soberbia o por orgullo, hágalo porque usted siente que ya no encaja en ese lugar, empresa o relación y por decisión propia y convencido de que es lo mejor para usted.

¿Es usted el mismo que se fue hace una semana, un mes, seis meses o un año?  Recuerde que nada es estático y todas las personas al igual que usted, cambian. Todo se mueve, ya que lo único seguro es el cambio, entonces ¿por qué seguir pensando que todo puede ser igual al pasado?

Por esta razón le invito a declararse aprendiz ante la vida y entrar a la etapa de la liviandad y gratitud hacia lo sucedido en el pasado. Aprendamos de lo bueno o lo malo que fue, porque esta será la base de nuestro futuro. Cerremos, dejemos ir, clausuremos, limpiemos, tiremos, desprendamos o cerremos círculos, porque así podemos cambiar el observador que está en nosotros y empezar a vivir una vida buena.