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Clinton-Trump, palmo a palmo

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A dos meses de celebrarse las elecciones en EUA, no hay, al momento, un ganador virtual, los dos candidatos mantienen una especie de quien pierde más votos, dado que cada uno tiene sus respectivos problemas, por supuesto con diferente motivo, magnitud e intensidad, pero los dos convergen en una atípica imagen política con una tendencia negativa de más del 50%.

La desconfianza es parte de la percepción popular para ambos candidatos, incluso se piensa con alguna seriedad en los anónimos terceros candidatos que habitualmente participan y cuya presencia en las elecciones pasan inadvertidos,  excepto George Wallace en 1968, que logró 13% y Ross Perot, en las elecciones de 1992, alcanzó el 19% de los votos, (22 millones de votos) el resultado más alto en la historia de un outsider en las elecciones EUA.

Hoy, tiene presencia de alguna forma la candidata del Partido Verde Jill Stein y el Partido Libertario que propone como candidato al Gobernador por Nuevo México Gary Johnson. Sus posibilidades de ganar siguen siendo limitadas, pero la probabilidad de causar daño a Clinton o Trump o a los dos es significativa. Esto sucede porque estos partidos se nutren de la gente joven; con las nuevas generaciones que tienen una visión de país distinto, más exigente y promueven el cambio en forma inmediata. Véase el ejemplo de Bernie Sanders un candidato de más de 70 años que logró captar la atención por su capacidad de comprender al ciudadano tipo en sus demandas. Poco falto para ser nominado.

Posiblemente, por las reglas escritas y los pactos entre partidos, estos candidatos, no sean invitados a los debates porque se requiere de tener, al momento de la invitación, una intención de voto del 12%. Tal como están el panorama con lluvia y viento fuerte, la posibilidad cobra fuerza.

Aparte de la elección presidencial están las elecciones senatoriales y de la Cámara de Representantes, El Partido Republicano tiene ese gran dilema, afrontar las micro crisis que provoca Donald Trump y la expectativa de mantener el control de ambas cámaras. De perder las presidenciales y un derrumbe en los otros dos campos, aparte de promover el dominio demócrata,  dejará un cisma de grandes proporciones en el partido.. Pero también puede darse otro escenario, que Hillary Clinton gane la presidencia pero se mantenga el control republicano en ambas cámaras, esto implicaría una situación igual a la que experimenta Barack Obama con un gobierno dividido y el llamado “filibusterismo” (bloqueo de los actos administrativos presidenciales) se extienda por un lapso más.

De los candidatos, a Hillary Clinton no se le puede negar una experiencia política de primer nivel, tiene las competencias para tomar decisiones que impliquen altos riesgos, Es objeto de certeros ataques, los asimila y también arremete. Articula muy bien los hilos del Partido Demócrata y tiene en su entorno un selecto grupo de trabajo. Pero entonces ¿qué es lo que falla?. El desgaste político por una parte y quizá falta llegar con la promesa precisa a los votantes que dudan de ella e inclusive la rechazan, porque dan crédito a los ataques y los toman como válidos. Su liderazgo entonces es vulnerable, pero su intención de voto se mantiene en la primera casilla.

Donald Trump sin experiencia política, pero le antecede en sus credenciales un imperio económico, Busca los temas que generen polémica, la astucia para cultivar el discurso del miedo y la desacreditación pública de sus enemigos o simplemente quienes no sean de su agrado. No gusta de las publicaciones que no le sean favorables, por ello, arremete contra los medios. Es polémico y como tal ha cultivado adeptos, incluso acérrimos adeptos. De esos vaivenes que da la política en algún tiempo de la historia, su candidatura se ha fortalecido, incluso entre quienes fueron ofendidos -.migrantes latinos-. Sus posibilidades de ser Presidente se mantienen intactas, aun y cuando mantenga esa posición de “solo yo” como solución a los problemas.

El futuro presidente podría salir de los resultados de los debates, el primero es el 26 de septiembre. El 9 y 19 de octubre los restantes. De nuestras observaciones, no ha habido un perdedor de debates que haya ganado la presidencia.