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Códigos de conducta

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Todo tiene que ver con la herencia genética y cultural que nos hayan dado desde la cuna, lo cual constituirá un fuerte factor de desarrollo o subdesarrollo personal que derivaría en beneficios o en obstáculos en el porvenir del individuo. Ese individuo debe tener conciencia de que es sujeto de obligaciones y derechos frente a los demás, para poder desempeñarse en comunidad, ya se trate de un grupo social sofisticado, como ocurre en las grandes capitales desarrolladas del mundo; o se trate de una comunidad rural sencilla de países en desarrollo.

En cualquiera de los casos, las normas y regulaciones no solo comprenden leyes dadas por las respectivas autoridades, sino códigos de conducta de aceptación generalizada en el grupo social de que se trate, y de cuyo cumplimiento depende la paz social y la eventual evolución del respectivo grupo social. Ahí tenemos el ejemplo del Valle de Almolonga, en Quetzaltenango, cuyos pobladores han construido una buena reputación como comunidad fuertemente organizada de agricultores, con productos de alta calidad para la gastronomía local e internacional. Ese es un ejemplo válido de núcleos poblacionales bien organizados, cuyos miembros se distinguen por el alto grado de responsabilidad de sus miembros e identidad en común. Han aprendido que el bienestar de la comunidad depende de la conducta individual de cada miembro, y por ende, cada individuo miembro tiene la conciencia básica de saber que sobre su espalda lleva no solo las obligaciones y derechos que como ciudadano le corresponden, sino las que le corresponden como miembro de una comunidad con buena reputación. Ese es un código de conducta no escrito.

De esa manera correlativa es como también funcionan los grandes países desarrollados, y las grandes ciudades cosmopolitas del norte del mundo, en cuyo caso la conciencia de pertenecer a algo, y que ese algo es fantástico o al menos es bueno, provoca que cada sujeto se sienta identificado y respaldado al tener un motivo por el cual luchar. Ese motivo luego redundará en el beneficio personal del sujeto cuya conducta es generalmente replicada por los demás, y de ahí se obtiene el beneficio de la colectividad general.

Es por ello que las leyes dadas por la autoridad, a nivel de la República, no son más que simples paliativos que tratan de aminorar la conflictividad social de naciones sin identidad propia, ya que esa conflictividad social proviene precisamente de la falta de fidelidad de todos  para con todos.

En tal sentido, las actuales propuestas políticas de cambios en las leyes del sector justicia, y demás pajas, solo constituyen un justificativo para asegurar el salario del montón de trabajadores del Estado que hacen tales propuestas derivadas de la actual coyuntura política.

La esencia de una sociedad avanzada viene dada por rasgos de personalidad que se heredan de cuna, y que se pulen en la enseñanza escolar. ¡Con el adulto ya nada se puede hacer! Pero con los niños sí.