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Contra viento y marea

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Anotando en forma arbitraria algunas de las condiciones que afectan – en diferente magnitud–, la candidatura de Donald Trump del Partido Republicano serían:

  1. Su precaria situación dentro del partido.
  2. La oleada de críticas –por su temperamento y liderazgo–, en los medios de comunicación social.
  3. La preocupación de instituciones de seguridad por el uso que haga de la confidencialidad de los documentos oficiales a los que tendrá acceso.
  4. La denuncia pública de 50 prominentes exfuncionarios de alto rango del Partido Republicano en rechazo a su candidatura.
  5. El temor de los dirigentes en los estados de Utah, Arizona, Georgia y Texas, tradicionalmente republicanos, puedan volcarse por los demócratas.
  6. La vulnerabilidad que puedan tener las candidaturas para senadores y representantes republicanos por el efecto negativo de Trump .
  7. El marcado rechazo de las minorías, latinas principalmente.
  8. La percepción de que puede ser un presidente peligroso y poner en riesgo la seguridad nacional.
  9. La desconfianza que genera en líderes europeos y otros países, donde es tradicional su alianza con los EUA.
  10. La caída en las encuestas con una diferencia que se acerca a los 10 puntos porcentuales, en promedio.

Aun así, bajo esta lluvia de circunstancias adversas, el candidato Donald Trump, mantiene vivas las esperanzas por alcanzar la presidencia de los EUA. ¿Por qué es dable esta posibilidad? Tiene el caudal –nicho– necesario y el voto duro blanco, el pero está en la forma que conduce su campaña, aunque en un par de ocasiones ya se ha visto un tanto más condescendiente, creando un entorno menos conflictivo, esto se debe en parte, al uso del telepronter en sus discursos, si se ciñe a un discurso preparado, va bien, si improvisa, mal. Pues se desata con los calificativos negativos y después tiene que ratificarlos o rectificarlos, según sea el caso.

Algunos medios, entre ellos The Wall Strett Journal, hace simulaciones de escenarios no previsibles en las normas electorales ni en la historia política de la Unión: Que Trump sea reemplazado, bien por renuncia propia o que el Comité Nacional Republicano le diga, lo que él solía decir en su programa El Aprendiz: Estás despedido, aunque esto último implica una serie de procedimientos en cada Estado.

Lo que un candidato nunca debe admitir es que va de segundo o que tenga posibilidades de no ganar. Esto fue otro error de Trump, reconociendo esa contingencia. Esto no es una postura habitual en él ni tampoco su carácter admite posiciones secundarias. Incluso se refirió en tono derrotista, de tomar “largas vacaciones” en caso de no ganar. A partir de estos resultados nada halagadores se ve obligado a repetir incesantemente el discurso del miedo para alterar la caída y volver a tener el espíritu ganador.

El votante le dio a Trump una oportunidad excepcional, que ningún candidato tuvo antes, uno a uno los 17 rivales fueron cayendo. Libra su última pelea contra una dama que entiende de política, por ello, tiene que aportar algo especial en los debates de septiembre y octubre. Ese es su último chance, la Casa Blanca está a un paso, pero este es cuesta arriba.