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El depredador y las normas

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Bíblicamente, Adán y Eva fueron condenados por el creador como consecuencia de haber comido del fruto prohibido, irónicamente representado por una manzana, que en la actualidad es símbolo de buena salud. Esa metáfora de la manzana es parte de la tradición religiosa, y en el presente caso, la usaré para ejemplificar el surgimiento de normas legales, diseñadas para someter el instinto depredador del ser humano.

No digo depredador por comerse la manzana, sino por el instinto que encarna el hecho de saciarse individualmente, pensando solamente en el estímulo, y no en el futuro, por lo cual se necesitan normas que sirvan para encarrilar ese instinto.

En tal sentido, Adán fue condenado a trabajar para buscar el sustento y Eva fue condenada a parir hijos con dolor, lo cual constituye un rasgo mitológico de la religión, para ejemplificar las enseñanzas que trae la Biblia. En ambos casos no se ejemplifica el rol entre géneros, sino la asunción de obligaciones y responsabilidades entre las personas.

Estos comentarios no son machistas para nada, sino que solo son un ejemplo de que la persona, hombre o mujer, está llamada a cumplir responsabilidades básicas que en algunas ocasiones no se realizan debido a que somos depredadores, dado que consumimos solo por subsistencia instintiva.

Ha sido principalmente el egoísmo el  que ha propiciado la ausencia de esos roles de responsabilidad en el ser humano, lo cual hizo que la evolución de la humanidad trajera consigo normas sociales de cumplimiento forzoso, lo que tuvo su inicio incipiente en las antiguas civilizaciones milenarias asentadas sobre territorios fijos. En tal sentido es necesario mencionar que el surgimiento de las normas de cumplimiento forzoso son el resultado del incumplimiento de la metáfora de la manzana, ya que la persona, hombre o mujer, ha dejado de cumplir sus roles de responsabilidad y es por ello que existen las leyes y la sujeción de la civilización moderna a las autoridades estatales en todo el mundo. El mundo actual tiene normas legales que primordialmente son de mayor cumplimiento en países con más inversión en su capital humano, en los cuales hay una población que naturalmente cumple la metáfora de la manzana, debido a su alto nivel cultural que los hace conscientes de la necesidad de un orden mutuo entre la gente.

En nuestro caso podemos ver que un inadecuado desarrollo humano incide en mantener nuestro natural instinto de depredador primitivo, lo cual implica saciarse sin pensar en el entorno, y por ende nuestro rango de cumplimiento de normas es muy bajo, y las autoridades llamadas a aplicar tales normas tampoco tienen interés en ello.

Siempre será la formación personal la precursora de naciones prósperas, en cuyo caso hasta no invertir en la gente más humilde no habrá nada que funcione bien.