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El último supermartes

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Este martes, 7 de junio, fue el último supermartes en el proceso preliminar de las elecciones presidenciales de Estados Unidos; de seis estados, Hillary Clinton ganó en cuatro (entre ellos California, el más numeroso para aportar delegados) y Bernie Sanders en dos, quedando para el 14 de junio, únicamente el Distrito de Columbia, pero su importancia estratégica ya no es significativa, es más bien, un requisito legal que habrá que cumplir. Por lo tanto, el cuadro de situación nos deja los siguientes escenarios:

Tal como se había supuesto, Hillary Clinton es la virtual nominada por el Partido Demócrata. En esa consideración pasa a ser la primera mujer en ser candidata presidencial en 240 años de historia política de Estados Unidos. Aun en esa condición, no despierta la pasión y entusiasmo en el electorado, tal como lo hizo en su momento su esposo o el actual presidente Obama. Se percibe que guarda una distancia considerable con el elector tipo, y mientras no tenga una identificación con ellos, con los ciudadanos de a pie, que se sienten excluidos, da margen de espacio a su contrincante republicano. Hay miedo y temor en la sociedad por las recesiones, las guerras, el terrorismo, la enemistad de la nación con el resto. Este es el espacio que domina el rival republicano Donald Trump, aquí radica su fuerza, al igual que el dominio mediático, esto le permite pretender la victoria en noviembre y de seguir las condiciones actuales, no estaría lejos que se le cumpla lo que es un capricho antes que un ideal político y para lograrlo,  Trump se prepara para una campaña agresiva, sin miramientos y, hasta cierto punto, despiadada. Proclama los cambios en el actual sistema político, y acusa a Hillary Clinton de formar parte de una élite que se ha servido de este sistema para enriquecerse.

Hillary Clinton alcanzó los 2 mil 383 delegados para ser nominada, aun antes de la jornada del supermartes. En total, llegó a 2 mil 755 delegados, de ellos 571 superdelegados. Solo en California, donde Sanders cifraba una última esperanza para obrar el milagro, obtuvo 257 de los 475. Sanders por su parte, llegó a totalizar 1mil 804, con 48 superdelgados incluidos. California le representó 188 delegados.

Bernie Sanders no ceja en su empeño, aunque fuera de la contienda matemática y legalmente, al perder California, insiste, y tiene todo el derecho de llegar a la convención de julio. Fija la idea sobre un cambio y transformación en la visión de país.

La estrategia de Sanders será insistir y apelar el cambio de la intención de voto de los superdelegados en la convención nacional, Pero por los votos acumulados de los delegados ya no se requieren de los 571, sino únicamente 200 para proclamar oficialmente a Hillary Clinton candidata. Último chance que pierde Sanders. Este liberal, de aparentes buenas intenciones, causó al Partido Demócrata una de sus mayores crisis de identidad, mermó el caudal político de Clinton y dejó a futuro, la necesidad del cambio y renovación partidaria.

El vehemente llamado de Clinton a Sanders y seguidores para unirse en una causa común aún no tiene la respuesta, se esperaría que cuando la acepte no sea demasiado tarde.