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Grafiti político

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Según el diccionario, la definición de grafiti es la siguiente: “Firma, texto o composición pictórica realizados generalmente sin autorización en lugares públicos, sobre una pared u otra superficie resistente”.

El concepto es interesante, si acaso tomamos nota que se está dando una validación y una definición oficial en la lengua castellana sobre una actividad inmoral, sucia y baja, que es realizada primordialmente por drogadictos y pandilleros incluso en zonas de mayor categoría. En tal sentido, recuerdo que en los años ochenta el fenómeno del grafiti tenía su razón de ser durante la guerra interna, en la cual los grupos de guerrilla hacían tales composiciones en paredes de barrios populares para llamar la atención y difundir la causa guerrillera popular. Tuvieran o no tuvieran la razón, lo trataban de hacer sentir.

Ahora bien, en la actualidad pasamos del grafiti político que difundía ideas con sentido popular, hacia el grafiti vulgar originado en las drogas y la vagancia. ¿Arte? Esa babosada no es arte, como se trata de disimular en algún momento, dado que el arte debe guardar un orden lógico y tener permiso del dueño del lienzo donde se va pintar, y además, debe guardar relación de armonía con el entorno en el cual se hace la pictografía en correlación al contexto social en el cual se realiza. Caso contrario es puro vandalismo que no refleja ideas políticas populares, sino el resentimiento por denigrar los sectores donde se realiza la pictografía.

Por ejemplo, usted podría estar de acuerdo o en desacuerdo con el grafiti político, dado que las expresiones populares no tienen respaldo financiero para pagar una valla publicitaria o un anuncio en prensa, sin embargo, en nuestro entorno urbano lo que prevalece es el grafiti vandálico y no el político. Este último, usted lo puede encontrar primordialmente en la zona uno de la ciudad capital, en donde hay grafiti anti ejército; anti gobierno; anti EUA; anti CACIF, etc., en cuyo caso usted puede estar de acuerdo o en desacuerdo, pero al menos ese grafiti tiene algún sentido lógico en virtud de que contiene la expresión de pensamiento de alguien que está en abierta oposición con la composición y el orden social que prevalece, así como con la repartición selectiva post colonial del patrimonio a nivel nacional. Eso al menos tiene algún sentido.

De cualquier manera, se ve feo y principalmente demuestra conflictividad social, uso de drogas y desempleo. Esto último es más que obvio, dado que alguien que tiene empleo debe guardar su aspecto social en función del respeto que debe infundir hacia el orden en el cual se desempeña. Por el contrario, un grafiti lo realiza alguien que no tiene nada que perder, si acaso lo ven y lo reconocen en la calle, de día o de noche.

¡Este espacio para escribir es igual que el grafiti político, solo que yo cuento con permiso para hacerlo y no ensucio el entorno! Y tampoco me peleo con el orden social sin causa previa.