GuateNews.com

La elegancia del discurso

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

El ser humano es eminentemente social y requiere la interacción con sus semejantes para poder subsistir, especialmente en lo relacionado a la comunicación que se dirige  primordialmente desde el discurso político y la prensa que son hilos conductores del discurso masivo.

En ese sentido, la retórica empleada para la transmisión de ideas y conceptos constituye un discurso que siempre debe ser confeccionado especialmente para el público al cual se pretende persuadir, de modo que el interlocutor y los receptores puedan tener la atmósfera idónea para el intercambio de ideas y conceptos en cualquier tipo de diálogo o transmisión, especialmente en la prensa noticiosa y en el discurso político, que debieran fomentar un sano discernimiento para que el público se cultive, en lugar de desmejorarse. Si acaso la información transmitida es rústica el receptor se verá influenciado de esa misma manera negativa.

La comunicación es un arte, dado que debe tener elementos que recreen un ambiente cómodo para que las ideas, datos y convicciones puedan ser idóneamente trasladadas de una persona hacia otra, u otras, en condiciones que permitan eficientar la aceptación de la información.

La comunicación irremediablemente pasa por la comodidad del disertante que dirige sus ideas y conceptos hacia los demás, y que además debe tener control de sus emociones para mantener un apego fiel a la información sin distorsionar su contenido ni sus consecuencias.

En todo caso, también debe tenerse un conocimiento bien nutrido del tópico del cual se trata, indistintamente de si acaso el comunicador es un empírico o un profesional que sobresale  por encima del resto, y que por lo tanto es alguien idóneo para la comunicación que está dirigiendo hacia el público. Un comunicador social es igual de importante como lo debiere ser un maestro de escuela, ya que en sus manos tienen el poder para tejer el discurso y crear cultura. Es por ello que el discurso debe ser elegante, agraciado.

Es esa misma cultura la que nos provee de conceptos vitales, tales como la responsabilidad en el cumplimiento de obligaciones, lo cual es vital para un mejor país.