GuateNews.com

Mercantilismo rudo

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Actualmente existe una agudización de la doctrina mercantilista extrema alrededor del mundo, y no me refiero a cosas políticas de derechas o izquierdas como quizás pudiere pensarse. En el presente caso, me refiero concretamente a la prostitución del capital multinacional, cuyo crecimiento irregular se ha efectuado por medio del sometimiento de gobiernos débiles y de poblaciones con escasa formación cultural que son manipuladas; lo cual profundiza indirectamente el drama humano cotidiano por la supervivencia en países pobres.

Esta es una auténtica doctrina, dado que constituye un planteamiento que no acepta proposición en contrario, y consiste en la asunción irregular del gran capital por encima de la población mundial, sometiendo gobiernos, instituciones y personas por vía del pago de sobornos al mayoreo. Esa radicalización del capital lleva la explotación humana y la extirpación de recursos naturales al límite de lo posible.

Todo ello implica el rompimiento de los ciclos de regeneración autónoma de los ecosistemas naturales que, en condiciones espontáneas se regeneran por sí solos, además de la maximización de la pobreza, en función de que los grandes capitales multinacionales aborrecen la competencia, y excluyen cualquier obstáculo que implique repartir la riqueza generada.

En ese sentido, desde tiempos antiguos la humanidad ha estado plagada del sometimiento de unos por otros. El drama humano por la sobrevivencia siempre ha estado ligado a la sectorización en la repartición de la riqueza. Actualmente, lo que tiene una valía infinita es la creación de mercados subcontinentales, especialmente en Latinoamérica, y el control de consumidores por vía de la intervención para trastocar las emociones del consumidor que vive en condiciones rústicas y humildes, y es manipulado emocionalmente para la creación de necesidades superfluas.

La receta que siempre recomendamos es la misma: formación personal. Una persona formada y culta, aunque humilde, no es manipulable.