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Mundo mercancía

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Desde la antigüedad, las personas buscaron asociarse con el fin de constituir grupos humanos organizados que poseyeran afinidad entre sí, y buscar con ello la protección a sí mismos y sus familias. Desde los nómadas ha existido la obvia interacción entre personas que poseen ánimo de pertenencia mutua para fines comunes de supervivencia. El problema está en que esa filosofía se pierde.

En ese sentir, no solamente debieren existir intereses comunes, sino también la necesidad de imponer un orden indispensable. Incluso fomentar una filosofía. Un estilo de vida. Un garante para asegurar el orden social mínimo. El mundo podrá estar a un paso de ser absolutamente cibernético, pero el ser humano en su esencia sigue siendo el mismo ser mortal con sus virtudes y errores, especialmente en su devaneo con los excesos.

Parte de esos excesos radica en el acceso masivo a múltiples bienes y servicios que implican bienestar material y confort, lo cual provoca una comercialización de todo lo que vemos. Todo lo que está sobre la tierra. No solo bienes materiales, sino hasta las personas, y pueblos enteros cuyo atraso socioeconómico los hace vulnerables. Involuntariamente le ponemos precio a todo lo que hay, incluso a la gente.

Miremos el ejemplo de los asuntos de interés general: Las carreteras no son consideradas como vías de desarrollo, sino como mercancía por parte de los constructores; las iglesias ven a sus miembros como mercancía; las universidades privadas ahora hacen publicidad con sesgo socioeconómico. También las instituciones y los puestos de trabajo se suelen comercializar malamente, perdiendo su razón de ser.

Pero lo peor de todo es cuando el país mismo es visto como mercancía. Allí está la historia post colonial del banano y el derrocamiento de un gobierno, por ejemplo. También ese es el motivo de que haya tanta división social. Ya ven, el país, el mundo entero, son mercancía.

El manejo de emociones es indispensable cuando nos acercamos no solo a un mundo más material, excesivo, frenético, sino también automatizado.