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Narcos versus políticos

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¿Quién es más dañino a una sociedad, el narcotraficante que trafica productos ilegales o el político que trafica influencias, contratos e incrementos de impuestos? La respuesta debe buscarse en el resultado de cada acción. Históricamente las mafias y el tráfico ilegal siempre ha existido, los tumbes o robo de cargamentos fueron la práctica de los piratas ingleses y de varias nacionalidades. Este es una forma más cómoda de obtener ganancias, simplemente se revisa la ruta del producto ilegal y se asalta sorpresivamente para quedarse con el botín, esta práctica es actual en el narcotráfico, lo que ocasiona violencia entre cárteles. La violencia por tanto, es uno de los costos más altos que produce el narcotráfico. Por otro lado, el político siempre ha sido y será corrupto, porque el negocio es apoderarse de los impuestos que por ley deben cobrarse y convertirlos en bienes particulares mientras se ostente el poder. Los ejemplos de políticos corruptos son el pan diario en Guatemala y las investigaciones y relatos demuestran que las películas de gobernantes corruptos son una realidad. El costo que genera el político corrupto que traslada los dineros del gobierno a contratistas, préstamos de gobierno o comisiones por leyes y concesiones, implican pobreza, poca inversión y aumento de impuestos, lo que resulta en falta de desarrollo, desnutrición y destrucción. Mientras que el narcotraficante produce dinero y busca limpiarlo de manera que se convierta en dinero productivo, el político esconde el dinero y busca llevarlo lejos, no lo invierte y menos en el país donde lo ha robado. Debemos considerar que algunos países prósperos reciben dinero sucio y lo guardan para ganar intereses. Países ejemplares como Suiza han crecido por los servicios bancarios y son famosos por su secretismo bancario. En otras palabras, en un país como el nuestro el político corrupto en convivencia con los contratistas y los supuestos empresarios que buscan privilegios, se han convertido en el peor cáncer de nuestra sociedad, NO hay presupuesto que alcance, tampoco los impuestos son suficientes porque el robo, la ambición y los sueños de los políticos son siempre más grandes que lo disponible, por tanto el gobierno siempre pedirá más tributos, con la excusa de proveer hospitales, escuelas, etc., pero los hospitales y escuelas siempre serán pobres porque antes de que llegue el recurso será extraído por la habilidad mafiosa del político. La esperanza es que Dios permita que la tecnología ponga en evidencia el enriquecimiento ilícito y sin fundamento que empobrece a los demás.