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No estaba escrito, pero….

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Concluyó la 59ª elección presidencial para elegir al 45º Presidente de los Estados Unidos, tras una exhaustiva y ruda campaña de 21 meses, con el resultado más sorpresivo e inusitado.

La victoria de Donald Trump es, desde cualquier punto de análisis, uno de los más claros ejemplos de la atipicidad en política. Con una fuerte carga de anti simpatía, promoviendo discursos confrontativos y promesas que de llegarse a cumplir crearían fuertes remolinos políticos-sociales, con graves repercusiones económicas.

Atrás queda la retórica, se abre paso el populismo, en la perspectiva de una persona que por si solo se abrió el sendero que hoy disfruta. Quedan muchas heridas abiertas, un país confundido, dividido por la polarización en cuanto a la efectividad y respeto de sus instituciones. Entre otros escenarios, el desgaste de estas promovió el ascenso del nuevo mandatario. Habrá un Presidente que no dependerá de directrices del partido e incluso queda sujeto a que se promueva el cambio y se adopten las nuevas exigencias.

No le quitamos mérito a la tenacidad del nuevo presidente y su capacidad para enfrentarse a todo y todos. Sanar las fibras más sensibles del Partido Republicano será una de sus primeras labores, armonizar las relaciones desde dentro puede que le cause más de algún dolor de cabeza.

Desde el mes de julio de este año, Hillary Clinton mostró una ventaja, aun siendo una persona anti simpatía para la mayoría de sus conciudadanos, como en el caso de su contrincante. Se mantuvo sólida, pero apenas a 11 días de las elecciones, el Jefe del FBI lanza el más grave de los ataques –consciente o no– a la candidata demócrata, presenta una carta al Congreso indicando que se reabre la investigación por la utilización de un servidor privado para los correos oficiales cuando ella era Secretaria de Estado. Fue demoledor y permite el repunte de Trump en una semana, lo que no había logrado en los cinco meses anteriores.

Los medios hicieron eco de este pasaje y se convirtió en una caja de resonancia mediática aprovechada por los republicanos. Dos días antes, el director del  FBI dice que no hay causa que perseguir y se mantiene el criterio emitido con anterioridad, pero el daño estaba hecho y no hubo tiempo ni forma de recuperar lo perdido.

En España, a pocos días de las elecciones, estallan tres bombas en la estación del Tren de Atocha, el gobierno de Aznar maneja mal la crisis y permite que el candidato Popular, Mariano Rajoy, quien tenía la ventaja, pierda ante Rodríguez Zapatero. Lo del director del FBI, por supuesto que no fue un ataque terrorista, pero fue igual de mortífero para las aspiraciones de la candidata demócrata.

Además, tampoco la candidata Clinton pudo recuperarse de los duros golpes que le propinó Bernie Sanders, alejando a los jóvenes y creando nuevas sombras sobre su pasado. De igual forma, latinos, afroamericanos y mujeres no se dieron cita a la hora buena. Ventaja adicional para Trump.

Habrá mucho que ver más adelante: conocer hasta donde llega el nacionalismo y “volver a la grandeza” de Trump, el futuro inmediato del clan Clinton, y cuánto perdura el legado de Obama.

Uno de los aspectos que nos alegra mucho, es que continúa en forma ininterrumpida la libre alternancia del poder desde hace 229 años.  En particular, porque se ha respetado el voto de los ciudadanos y el derecho a elegir y ser electo como principios democráticos.

A pocas horas de ser declarado un nuevo presidente, se inicia un nuevo compromiso con la historia. Nuestro mejor deseo es por una gestión sana, con justicia social y libre de prejuicios.

Presentamos nuestro respeto a todos quienes hacen posible la continuidad histórica del mandato presidencial, independientemente del color del partido. A ellos, al votante anónimo, al militante, a los candidatos y autoridades, quienes en su conjunto promueven el fortalecimiento de la más elemental de las libertades del género humano: decidir su propio destino, o sea, vivir en libertad para elegir.

Instamos a que desde hoy todos, estadounidenses naturales, nacionalizados y los que hayan sido acogidos por ese gran país, cierren filas para trabajar por un Estados Unidos y un mundo mejor.