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El primer debate presidencial Clinton-Trump

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El primero de tres debates fue realizado en la Universidad de Hofstra en Nueva York. Se estima que alrededor de 100 millones lovieron, superando ampliamente los 67 entre Obama-Rommey en 2012.Como parte del análisis, tengamos presente que siempre se hace más difícil para un hombre debatir con una mujer, y si  la dama   -como sucedió entre  Jorge Carpio y Ana Isabel Prera en Guatemala-  resulta mejor preparada, más política y  simpática, es aún más  tortuoso para el hombre,  aunque estos  atributos se le adjudicaron a la Licda. Prera, no a la Sra. Clinton.

Tal como las expectativas apuntaban, hubo un choque de trenes, o más propiamente dicho, como describía la columnista Amanda Mars  “un debate a cara de perro”. Ambos candidatos teniendo en contra sus propias adversidades pusieron a prueba los ejes de su respectiva campaña: Trump que buscaba más réditos en la polémica y la dama su experiencia política.

Se citó que hubo una preparación más rigurosa en Clinton que en Trump, pero en todo caso  ambos prepararon un amplio dossier del adversario, con sus puntos débiles. Las acusaciones mutuas fueron recurrentes y de alta incidencia mediática. Hubo juego duro, pero ambos guardaron los temas sensibles (o sucios) para otra ocasión.

Diferentes medios de comunicación, dan la ventaja del primer debate a la Sra. Clinton, se argumenta que prevaleció su experiencia política, el control de las emociones en situaciones sensibles de su vida y carrera, pero en especial, mostrar un porte presidencial. En cuanto a Trump, se creería que este debate fue un parteaguas, posiblemente ahora evite la improvisación  y la generación de polémicas sea mejor estudiada.

Si el pecado de Bushpadre cuando debatía con  Bill Clinton y Ross Perot fue ver el reloj en dos ocasiones, en Trump beber agua constantemente denotaba su hastío; el debate se le estaba haciendo cuesta arriba.

Los dos candidatos siguen con vida, ninguno recibió un golpe mortal o decisivo, no superaron sus propios problemas: Clinton no logra llegar a los jóvenes ni Trump pudo acomodarse con la dirigencia republicana. El debate fue una compilación de temas desplegados a lo largo de la campaña, repetidos incansablemente. El hecho de no haber nada nuevo, abre las puertas para que los restantes dos debates sean decisivos, mientras tanto, las encuestas seguirán igualadas y la duda se mantiene sobre quién será el elegido.

El problema de la Sra. Clinton por los correos electrónicos será un dilema hasta el final, incluso de ganar la presidencia le perseguirá. Trump por su parte, con la reiterada negativa de mostrar su declaración de impuestos, queda expuesto a las filtraciones de información y con ello, a un costo políticodel que, de producirse, se desconoce su intensidad y magnitud.

Sentimos que un fuerte aire de alivio llegó a la élite republicana por el comportamiento agresivo, pero en general, moderado de Trump, se esperaban bravatas, insultos de grueso calibre e incluso que se salieran de la tangente. Pero no fue así, aun recibiendo una serie de comentarios hostiles, mantuvo cierta calma.

En el próximo debate se presagian nubarrones,  en éste, la Sra. Clinton asestó un fuerte golpe a su oponente al citar el caso de una supuesta humillación a la ex Miss Universo Alicia Machado, no hubo tiempo para más. Después de esto, la batería pesada de Trump es posible que salga a relucir, así lo afirmó al día siguiente; suena a una promesa.

Para los simpatizantes de cada figura, así como para los detractores sucedió muy poco;  ninguno ha encontrado la razón para cambiar su  preferencia  electoral.   En general podemos tomar esta experiencia como el primer hervor de encuentros que subirán de tono y,  con suerte,  logren mostrar alguna superioridad como debatiente que, en este caso,  tenemos que adjudicarle a la Sra. Clinton.