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Superando la adversidad III

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Continúo comentando el libro “Superando la Adversidad”, Héctor nos relata que su abuela y otra señora que la acompañaba lo daban por muerto, empezaron a realizar los trámites para su velación y entierro, cuando de repente recobra el conocimiento y empieza la alegría de todos los que se encontraban muy apesadumbrados. Su estado era muy débil y su aspecto no era halagador, por mucho que haya comenzado a mostrar signos vitales, guardando cama hasta su inexplicable recuperación. La vida fue volviendo a su normalidad, y una semana después regresa de nuevo a la escuela. A esas alturas estaba a medio año y cursaba el segundo grado, y contaba con 10 años de edad.

Cuando terminó la primaria, no pudo continuar estudiando, porque en la aldea sólo hasta primaria podía llegar. Se puso a trabajar en la agricultura, ganando el equivalente a veinte centavos de dólar en ese tiempo. Aprovechó su tiempo libre para ayudar, como sacristán o acólito, en la misa al sacerdote del pueblo, que era estadounidense. Nos cuenta el autor que a partir de allí nace su futuro, el religioso le ofreció darle estudios ya para eso contaba con 15 años de edad, pero que lo que más ansiaba en su vida era estudiar. El padre Ramón le dijo que podía estudiar en la capital y donde él quisiera.

A Héctor le gustaba el trabajo social que desarrollaba y pensó que si se ordenaba de sacerdote podía continuar con ese trabajo. Corría el 15 de enero de 1969 cuando se trasladó al seminario San José, ubicado en la cabecera de Sololá, con la dolorosa despedida de su abuela, pero con el convencimiento de aprovechar al máximo la oportunidad que se le había presentado. Nos comenta que fue duro de vivir en tierra caliente y trasladarse a tierra fría, pues la temperatura estaba en lo más bajo, por la época.

Antes de viajar y dejar su terruño, se fue a sentar debajo de un árbol a observar el río y empezó a meditar sobre el momento de despedida de su pueblo. No sabía lo que le esperaba en el internado, pero estaba seguro que su vida iba a cambiar con la determinación asumida. Continuará.